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Algunos puntos para ser asertivos

Jueves, 27 de Agosto de 2009 Javier Ortego Sin comentarios

AsertividadExiste alguna tendencia a confundir asertividad y agresividad o ataque verbal a la persona con la que estamos comunicando. Otros confunden la firmeza cuando realmente están siendo groseros o chillando. Pero en lo que la mayoría está de acuerdo, es en que tener habilidades de comunicación y ser asertivo es una de las principales garantías para el éxito.

Ahora bien, ¿cómo podemos desarrollar habilidades en la asertividad?

Un resumen de algunas:

La asertividad va directamente ligada a: la autoconfianza, el buen juicio, capacidad para la toma de decisiones, la búsqueda del logro, la salud, y la búsqueda de la eficacia en general.

Desde la perspectiva de management, un empleado o jefe asertivo, puede colaborar en su equipo para:

  • Reducir la confusión y las ineficiencias provocadas por los malentendidos y comunicaciones cruzadas
  • Comunicar claramente la visión y metas de la empresa
  • Motivar a los demás a unirse alrededor de una idea o un programa de acción
  • Eliminar las reuniones, decisiones difíciles, y la marcha atrás que se derivan de la intención original de alguien para “mantener la paz” en vez de ser asertivo

La asertividad puede ayudar a fortalecer las relaciones, reducir el estrés, mejorar su auto-imagen, y construir su éxito.

Entonces ¿Por qué no se es todo el mundo asertivo? Se cita el temor a las represalias, el deseo de complacer a otros y la baja autoestima, como razones por las que no son asertivas las personas.

Algunos consejos prácticos para mejorar su asertividad:

Darse cuenta de que todo está en tu cabeza. En las situaciones donde crea que no controla su mente y se deja llevar, pregúntese a sí mismo ¿Por qué? y luego: “¿Qué es lo peor Leer más…

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Habilidades sociales. La relación con los demás.

Domingo, 28 de Junio de 2009 Javier Ortego Sin comentarios

img_emocional¿Quién no conoce a alguien que cae bien a todo el mundo y que se muestra siempre tolerante y no hiere a nadie a pesar de que acostumbra decir lo que piensa?.

Además, esta persona admirada por casi todos resulta sensata, convincente y persuasiva sin por ello pecar de autoritarismo ni mostrar indiferencia ante las opiniones o emociones de los demás.

Estos superdotados de las relaciones humanas despiertan nuestra envidia y a veces nos gustaría imitarles, pero no sabemos hacerlo: o nos quedamos cortos, y pecamos de blandos, o nos pasamos y resultamos excesivamente duros. Algunos afortunados tienen estas habilidades sociales de forma natural, casi innata, y las aplican cotidianamente sin esfuerzo alguno. Pero ello no nos debe desanimar, porque el más común de los mortales puede también aprender a comunicarse mejor. Una vez más, defendemos aquí que todos podemos cambiar a mejor sin que ello signifique menospreciar nuestra personalidad que, sin duda, se verá nítidamente reflejada en los posibles cambios que introduzcamos en nuestra manera de comportarnos con los demás. Partamos de que nuestra salud mental y equilibrio personal están muy relacionados con la forma en que vivimos las relaciones interpersonales. La convivencia, cómo nos sentimos con los demás, puede resultar reconfortante o convertirse en una pesadilla.

Dependerá mucho de nosotros. Vivir con los demás es un arte que puede aprenderse no sólo para caer bien, sino porque la integración social es un factor clave del bienestar emocional. Las habilidades sociales son una serie de conductas y gestos que expresan sentimientos, actitudes, deseos y derechos del individuo, siempre de una manera adecuada y de modo que resuelven satisfactoriamente los problemas con los demás.

Si cultivamos y dominamos estas habilidades podremos conseguir satisfacciones en el ámbito de la familia, de las amistades y en las relaciones amorosas. E incluso nos ayudarán a la hora de conseguir un empleo, de relacionarnos con nuestros jefes y compañeros de trabajo y de convencer de nuestras posturas o planteamientos. Las habilidades sociales pueden enunciarse y describirse. Veámoslas:

El lenguaje no verbal

Comencemos por la expresión de la cara. El rostro expresa las seis emociones fundamentales: miedo, rabia, desprecio, alegría, tristeza y sorpresa. Y hay tres zonas de la cara que representan estas emociones: la frente con las cejas, los ojos y la zona inferior de la cara.

  • La mirada. Mirar a los ojos o a la zona superior de la cara ayuda a establecer el contacto y dependiendo de cómo sean esas miradas se expresan las emociones: se considera más cercanas a las personas que miran más a su interlocutor, pero no si es de forma fija y dominante. Y mirar poco puede ser signo de timidez. La mirada acompaña a la conversación: si miramos cuando Leer más…
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