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10 claves para tener éxito en un proyecto

Martes, 30 de Junio de 2009 Javier Ortego 2 comentarios

Thinkwasabi  http://thinkwasabi.com

¿Qué consejos o pasos podemos dar para tener éxito en la consecución de un proyecto? Tanto si nos tenemos que enfrentar a un proyecto mediano o grande, hay una serie de recetas, como a mí me gusta llamarlas, que podemos aplicar para aumentar las posibilidades de éxito en el reto de completarlo.

He de confesar que este es un artículo que hace tiempo quería escribir y que vosotros mismos me habéis animado con vuestras últimas sugerencias y correos.

Por la temática y naturaleza del artículo, te advierto que es bastante extenso. Pero prefiero que sea así, es necesario para conseguir hacerlo con un mínimo de rigor y no pasar de puntillas sobre ello como si comida rápida se tratase. Si lo prefieres, imprímelo y léelo con calma durante el fin de semana o en un momento de relajación :-)

1 Sé Proactivo por encima de todo

Es, de lejos, el punto más importante de toda la lista y por eso intencionadamente lo he situado en primer lugar. Entiende y sobre todo practícalo, y habrás multiplicado por 1.000 las posibilidades de tener éxito en tu proyecto. La mayoría de los otros 9 puntos se fundamentan sobre este principio y es absolutamente necesario aplicarlo y practicarlo a diario, casi cada hora, cada minuto, me atrevería a decir. (Es por ello que voy a desarrollar este primer punto con mayor detenimiento que los demás.)

La Proactividad es sinónimo de acción, de ejecución, de tomar la iniciativa, de moverse y de mover al de al lado si es necesario. Es sinónimo de actitud positiva y constructiva, de enfoque didáctico, prefiere ir en lugar de esperar a que vengan, prefiere llamar en lugar de aguardar el “ring” del teléfono, es el opuesto a la pasividad, a la contemplación cansina, a la innecesaria crítica mordaz que no aporta nada, a la lamentación bobalicona o la queja infantil. La Proactividad no es ni siquiera parte de la solución, es la solución. La Pasividad es el problema.

Ante una adversidad o imprevisto, la persona proactiva reacciona con serenidad y actúa, toma lápiz, papel, se levanta y hace, mientras que la pasiva (en otras palabras, la poco productiva) da un puñetazo en la mesa, maldice y se pone a bufar como un carnero. La persona proactiva construye, suma, la pasiva destruye, resta.

La Proactividad interpreta la acción en términos de beneficio real, visualiza el resultado, la ve como un peldaño para seguir creciendo personalmente y sumando en conjunto. La Pasividad ve la acción, o el tener que hacer algo, como una amenaza, una molestia, pone excusas, y espera a que el agua esté tibia para bañarse y dejarse flotar. El proactivo se zambulle aunque las aguas estén gélidas y rápidamente comienza a nadar.

¿Cómo desarrollar nuestro espíritu proactivo?
Es un tema apasionante, y desde luego complejo, da para muchos artículos que pienso y voy a tratar en profundidad en ThinkWasabi, pues lo considero uno de los pilares fundamentales de la Productividad y la Organización. Pero si tuviera que dar unas píldoras en forma de frases para ejercitar nuestro espíritu proactivo, te daría estas:

  1. El éxito y la solución están en la acción.
  2. La clave de la acción sólo la tienes tú. Leer más…
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Atrévete, orientación al logro

Sábado, 20 de Junio de 2009 Javier Ortego Sin comentarios

Uno de los componentes de la orientación al logro, es no buscar escusas para dejar de hacer las cosas. Hay que lanzarse, atreverse. Sólo así se consiguen los objetivos.

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Orientación al logro

Domingo, 14 de Junio de 2009 Javier Ortego Sin comentarios

logroEn las empresas en frecuentes ocasiones nos encontramos con magníficos profesionales en cuanto a los conocimientos y manejos profesionales. No obstante en numerosas ocasiones, encontramos que estos profesionales con gran potencial, rara vez llegan a conseguir sus resultados y por tanto a desarrollar carreras de éxito.

En gran parte de los casos son profesionales que encuentran dificultades inherentes a la competición. Muchas veces estas dificultades provienen de su propio trabajo individual, y en muchas ocasiones del trabajo en equipo.

Voy a centrarme más en este artículo a la orientación al logro del individuo.

El ámbito en el que más se ha desarrollado ésta habilidad y/actitud es el de deporte. Así como en la empresa existe  colaboración en el entorno próximo al trabajador, en el mundo del deporte generalmente nos encontramos con un opositor cuyo fín último es no dejarnos hacer y ganar la batalla.

En la psicología deportiva, que también se aplica a la alta dirección, gran nparte de las veces, magníficos competidores con cualidades, técnica y condiciones excelentes, no logran sus resultados debido a su comportamiento frente al logro. La explicación hay que buscarla en los estados emocionales del individuo, que son una de las claves del comportamiento.

Las acciones son el resultado de lo que piensa y siente un individuo en una situación concreta, estando además mediatizado por experiencias anteriores.  Las acciones son como la punta del iceberg, es decir la parte manifiesta de la conducta.

Sin embargo, son más numerosos los elementos no observables, como los pensamientos, las experiencias previas, las consecuencias esperadas… La conducta no puede ser entendida sin considerar todos los elementos que la conforman.

La situación.

Es el contexto que lleva al sujeto a actuar.

No es lo mismo realizar una acción ya habitual en la empresa que afrontar una nueva situación con una inversión importante. No es lo mismo una reunión con  nuestro equipo que una presentación ante 3.000 personas. No funcionamos igual con  nuestros amigos que ante el presidente de nuestra empresa. No encaramos una venta igual, después de haber tenido éxito en la venta anterior que tras haber tenido una reclamación sobre nuestro producto.

La respuesta.

El ejecutivo o deportista de competición responde a la situación activando tres copmponentes a la vez: pensamientos, emociones y acciones. Así, la respuesta tiene una triple manifestación: cognitiva, neurofisiológica y motora. Es decir, pensamos, sentimos y después actuamos.

Ante una situación lo primero que se mueven son los pensamientos y las emociones influyéndose mutuamente.

Si se procesa o se percibe la situación como amenazante, surgirán emociones como ansiedad, escasa motivación e incluso tendencia a la evitación, uyendo del logro. En cambio, si se percibe de forma que se cree disponer de recursos para afrontarla y resolverla con eficacia, surge la tranquilidad, la confianza y la motivación.

Como podemos ver, sentimos como pensamos y pensamos como sentimos. Las acciones son el resultado de como pensamos y de como sentimos. Por tanto, nuestras emociones son el motor de nuestra conducta.

La consecuencia.

Cualquier respuesta acarrea inevitablemente unas consecuencias. Cada persona hace un balance de cómo ha afrontado una situación y cómo la ha resuelto. Y éste balance es el que constituye una opinión propia de nuestra forma de actuar. Habrá satisfacción o decepción respecto a la conducta. Este balance actúa como un elemento que va determinando el comportamiento en situaciones similares posteriores.

El estado ideal del rendimiento.

De cara a conseguir el estado ideal del rendimiento, es por lo que se identifican y entrenan los condicionantes del logro. Encontrar el estado ideal de flujo, la activación y la concentración necesaria acompañada de la autoconfianza, son algunos de los aspectos que tendremos que mejorar con las técnicas apropiadas tras una sesión de coaching de orientación al logro.

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